jueves, 26 de diciembre de 2013

La importancia de una buena organización


La educación pública está entre los temas más tratados en los últimos días debido a las amenazas que está sufriendo por parte del gobierno. En nuestras manos está impedir que acaben con ella. – Javier Navarro.



C

ada día los alumnos de institutos públicos asistimos a clase, atendemos a lo largo de la mañana a los profesores que, con mayor o menor entusiasmo, nos transmiten conocimientos, sin recaer en la complejidad que posee mantener un sistema público de enseñanza. La educación no siempre ha estado al servicio de los ciudadanos es más, en numerosos países la educación es un negocio que en lugar de procurar conseguir jóvenes cultos, se preocupa de obtener dinero para enriquecerse. Es curioso ver como los gobernantes de los países hablan de “igualdad” mientras reducen la educación pública, que es la única forma de que todos nosotros, independientemente de nuestra clase social, podamos alcanzar los mismos fines. La educación es el arma más poderosa, una persona culta busca respuestas a las preguntas y problemas sin resolver y así permite que la sociedad avance. Por lo tanto, cada mínimo golpe que nuestro gobierno da a la educación pública y cada mínimo privilegio que le otorga a la privada, lo entiendo como una forma de evitar que la población piense y realmente exista el fenómeno que tanto mencionan, la “igualdad”.

Me sorprende ver como tantísima gente salió a las calles de toda España para protestar contra la famosa “LOMCE”, ley que pretende recortar drásticamente pilares básicos de nuestra educación. Hechos como estos me hacen ver que cada día son más las personas que se dan cuenta de la importancia de las infraestructuras públicas y se disponen a luchar por mantenerlas e incluso mejorarlas. Pero cuando realmente crees en algo, no lo defiendes manifestándote una vez cada tres menes, se defiende día a día con sudor y lágrimas. En ese aspecto me parece que todavía tenemos mucho que avanzar para que finalmente logremos resistir los golpes que recibimos por parte del gobierno.

Todo comienza con una buena organización. Los estudiantes formamos una mayoría dentro de los institutos, pero a diferencia de los padres y profesores, carecemos de organización estable que dentro de nuestros centros de voto y palabra a los estudiantes. Es por esto que animo a los alumnos a formar organizaciones de base como pueden ser asambleas de estudiantes. Una asamblea estudiantil, dentro de cada instituto, puede permitir que los alumnos organicemos charlas para todo el centro, que podamos defender nuestros derechos y llevar a dirección la opinión de los estudiantes sobre las distintas acciones que lleve a cabo el centro. Solo de esta forma se alcanzará una democracia absoluta dentro de los institutos donde se verían obligados a tener en cuenta las opiniones de una gran mayoría, los estudiantes. Todas las asambleas podrían votar un representante cada trimestre para que se reuniese con los representantes de las demás asambleas y pudiesen llevar acciones en conjunto. De esta forma se construiría una pared rígida, en la que cada ladrillo sería una asamblea estudiantil, que resistiera los golpes contra la educación pública.


Porque la educación pública es la única forma de acabar con las desigualdades que existen y en nuestras manos está impedir que acaben con ella.

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