La importancia de una buena organización
La educación
pública está entre los temas más tratados en los últimos días debido a las
amenazas que está sufriendo por parte del gobierno. En nuestras manos está
impedir que acaben con ella. – Javier Navarro.
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ada día los
alumnos de institutos públicos asistimos a clase, atendemos a lo largo de la
mañana a los profesores que, con mayor o menor entusiasmo, nos transmiten
conocimientos, sin recaer en la complejidad que posee mantener un sistema
público de enseñanza. La educación no siempre ha estado al servicio de los
ciudadanos es más, en numerosos países la educación es un negocio que en lugar
de procurar conseguir jóvenes cultos, se preocupa de obtener dinero para
enriquecerse. Es curioso ver como los gobernantes de los países hablan de
“igualdad” mientras reducen la educación pública, que es la única forma de que
todos nosotros, independientemente de nuestra clase social, podamos alcanzar
los mismos fines. La educación es el arma más poderosa, una persona culta busca
respuestas a las preguntas y problemas sin resolver y así permite que la
sociedad avance. Por lo tanto, cada mínimo golpe que nuestro gobierno da a la
educación pública y cada mínimo privilegio que le otorga a la privada, lo
entiendo como una forma de evitar que la población piense y realmente exista el
fenómeno que tanto mencionan, la “igualdad”.
Me sorprende
ver como tantísima gente salió a las calles de toda España para protestar
contra la famosa “LOMCE”, ley que pretende recortar drásticamente pilares
básicos de nuestra educación. Hechos como estos me hacen ver que cada día son
más las personas que se dan cuenta de la importancia de las infraestructuras
públicas y se disponen a luchar por mantenerlas e incluso mejorarlas. Pero
cuando realmente crees en algo, no lo defiendes manifestándote una vez cada
tres menes, se defiende día a día con sudor y lágrimas. En ese aspecto me
parece que todavía tenemos mucho que avanzar para que finalmente logremos
resistir los golpes que recibimos por parte del gobierno.
Todo comienza
con una buena organización. Los estudiantes formamos una mayoría dentro de los
institutos, pero a diferencia de los padres y profesores, carecemos de
organización estable que dentro de nuestros centros de voto y palabra a los
estudiantes. Es por esto que animo a los alumnos a formar organizaciones de
base como pueden ser asambleas de estudiantes. Una asamblea estudiantil, dentro
de cada instituto, puede permitir que los alumnos organicemos charlas para todo
el centro, que podamos defender nuestros derechos y llevar a dirección la
opinión de los estudiantes sobre las distintas acciones que lleve a cabo el
centro. Solo de esta forma se alcanzará una democracia absoluta dentro de los
institutos donde se verían obligados a tener en cuenta las opiniones de una
gran mayoría, los estudiantes. Todas las asambleas podrían votar un
representante cada trimestre para que se reuniese con los representantes de las
demás asambleas y pudiesen llevar acciones en conjunto. De esta forma se
construiría una pared rígida, en la que cada ladrillo sería una asamblea
estudiantil, que resistiera los golpes contra la educación pública.
Porque la educación pública
es la única forma de acabar con las desigualdades que existen y en nuestras
manos está impedir que acaben con ella.
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